ARGENTINA

Para alguien “poco solvente” como este que escribe, el buscar garantías a la hora de pedir prestado es algo más que una necesidad. El tener algún aval nos hace más baratillo el préstamo y sobre todo que nos den la pasta.

Si extrapolamos este razonamiento a los países (sobre todo a países con economías inestables), la “garantía” estrella es efectuar sus emisiones de deuda en dólares. Esta medida cubre a los potenciales inversores de que cualquier modificación en el tipo de cambio de la moneda en cuestión pueda poner en riesgo su inversión.

Ellos van a comprar en dólares y van a recibir dólares. Cubierto el riesgo de tipo de cambio.

El sistema debería ir como la seda si los países demandantes de dinero tienen cierta reserva de divisas para ir haciendo frente a los compromisos. Resultado: todos felices, el país se financia más barato y los inversores eliminan riesgos.

Corría el año 1994 cuando, auspiciado por un enorme gasto público del Gobierno mexicano (financiado por deudas denominadas en dólares), los inversores, siempre desconfiadillos, comenzaron a reembolsar la deuda pública. Querían sus dólares. En menos que canta un gallo, las reservas de divisas del país tocaron fondo.  Se producía lo que se denominó posteriormente el “Efecto Tequila”. El mismo se extendió a toda Latinoamérica afectando seriamente sus economías.

No habían pasado ni cuatro años, cuando la drástica caída de los precios del petróleo golpeó de lleno a las arcas rusas. Los rusos, grandes tenedores de petróleo (que se vende en dólares), mantenían con las exportaciones de oro líquido sus reservas de divisas. Reservas que cuidaban poco, ya que el petróleo no va a bajar nunca ¿verdad?.  De nuevo… error.

Evidentemente a menores precios, menos dólares entraban, llegando de nuevo al mismo destino: Me quedo seco de reservas de divisas. Adicionalmente, como las empresas petroleras rusas no “ingresaban” dejaron de pagar sus impuestos, con lo que el “bofetón” a las arcas rusas fue doble.

Mismo problema, mismo resultado, mismo nombre “pintón” para denominar lo que es una ruina económica. “Efecto Vodka”.

Argentina tiene su precedente. Tras una década haciendo “filigranas” con su divisa en relación al dólar, el momento “cumbre” llega en 2001. Ante una economía cada vez más dañada y, sobre todo, la desaceleración de su socio económico, Brasil, a los inversores se le genera una profunda desconfianza. Comienzan a cancelar sus inversiones y sacarlas del país, eso sí, previo cambio de las mismas a dólares. ¿Resultado? Exacto, que el peso perdiera su valor respecto al dólar.

Ante este hecho cualquier persona con unos ahorrillos esperaba largas colas para poder sacar los mismos y cambiarlos a dólares (antes de que perdieran su valor).

En este caso, la solución del gobierno fue poco ortodoxa… directamente: Restricciones para acceder al efectivo. “tienes la pasta, pero no puedes acceder a ella, ni movilizarla”. Genial. Este fenómeno que se denominó “corralito”, fue la antesala de una crisis económica que se extendió por toda latinoamérica y que, para no perder la chorra costumbre de poner nombre de “postureo” a las ruinas, se calificó como “Efecto Tango”

En los últimos días, el Banco Central Argentino ha tenido que aumentar los tipos de interés hasta el 40% y su divisa, el peso, se ha devaluado drásticamente. El Gobierno ha reconocido su incapacidad para hacer frente a sus compromisos de pago, así como que sus reservas de divisas se encuentran vacías.

¿Nos encontramos ante un nuevo “efecto tango”? vamos a ver…

La falta de divisas extranjeras y por tanto el hecho de no poder pagar mis deudas, es el origen básico de todos estos “efectos”. La carencia de, fundamentalmente dólares, conlleva un proceso de Devaluación. En plata: mi divisa se abarata respecto al dólar. ¿y esto cómo es?

Supongamos una devaluación de 25%:

La Deuda Pública emitida en dólares pasa, de golpe a incrementarse una cuarta parte.  El deudor quiere sus intereses en dólares, pero el estado tiene pesos. Al cambiarlos, necesito más pesos para los mismos dólares… se me ha incrementado la deuda.

Lo mismo ocurre con las empresas que tienen deudas denominadas en dólares. Aumenta su deuda. Y esto conlleva, quiebras y, por consiguiente, aumento del desempleo. Ya hemos “tocado” la economía real.

Por otra parte, aquellos inversores extranjeros con negocios en el país cambiarán “a toda pastilla” sus pesos por dólares, lo que provoca que el peso aún se hunda más. (hay más oferta de pesos y demanda de dólares)

Cualquier persona, incluso de ese país, que tenga unos ahorrillos en pesos y no quiera ver como estos pierden su valor ¿Qué harán?, efectivamente mis economistas de barbacoa… cambiar dólares como si no hubiera un mañana y, hundiendo de nuevo el peso, un poquito más. (¿Entendéis ahora el “Corralito”?)

¿Soluciones..?

Dentro de este círculo vicioso, una solución sería, para mantener el tipo de cambio estable, que el Banco Central Argentino lanzase al mercado dólares como churros, comprando pesos. De esta forma, el aumento de la demanda de pesos junto con la oferta de dólares contendría la sangría y provocaría una recuperación del peso… ¿problema? Que las arcas argentinas están de billetes verdes textualmente “peladas” con lo que esta solución… complicadilla.

La siguiente solución sería… “Bueno, pues no pago la deuda en dólares, de esta forma no los necesito y me quito el problema”… Madre mía, aun por increíble que parece, esta ha sido la solución de muchos gobiernos en situaciones similares. Esta “estrategia”, supondría una debacle que se transmitiría a todas las economías de la zona e incluso a la mundial, vamos que se “liaría parda”  (¿os acordáis de Grecia?)

Otra opción es subir los tipos de interés. El gobierno argentino subió hace un par de semanas los tipos de interés a un 40%. Su “visión”… “Subo los tipos de interés a niveles que provoque la vuelta de inversores extranjeros…” .

Aquí nuestro Máster en Economía de Barbacoa nos ayudará… a ver, ¿Vosotros prestaríais pasta a un gobierno que, en esa posición, lleva a cabo esa medida?… Ahí tenéis la respuesta. Ni en Harvard llegan a nuestro nivel. Puro sentido común.

Recordad que en el caso del efecto Vodka Ruso, el gobierno subió los tipos hasta el 150%. “casi na…”

Como último recurso… pido dinero a quien lo tiene… en este y otros muchos casos, al fondo monetario internacional. Pero ya se sabe, y algún día hablaremos de esta “institución”, los hombres de negro no dan nada gratis. Las mayores crisis económicas de la historia, guerras incluidas, se han “parido” ante medidas impuestas por el FMI para conceder préstamos a países.

El panorama, por tanto, pinta mal y la situación es compleja. Quizá gestionar bien sus reservas de divisas, evitar sobre endeudamientos e intentar fortalecer y dar estabilidad a sus monedas, sería un buen comienzo para evitar estos “ efectos” de nombres pintorescos.

Esperemos que la situación actual de Argentina no derive en otro de ellos.

Buena tarde a todos!!!