jureles y fichas azules

Ya sabemos lo importante que en el mundo del postureo económico es el uso de terminologías y palabros glamurosos. Incluso en la peor de las situaciones nunca se habla de: “ruinazo”, “nos vamos al garete” o “te pagaré en la próxima vida”, sino de “Crash”, “Credit Crunch”, “default” y otras perlitas similares.  Porque a ver, puestos a palmarla mejor palmarla con estilo ¿no?

La clave del éxito de un iluminado de barbacoa es el postureo, con lo que en este blog, vamos a intentar “copiar” su modelo y aprender a manejar estos conceptos que nos lleven a la admiración de todos nuestros compañeros de ágape.

Aunque lo veremos en un futuro con más simplicidad (prefiero hablar de “analizar en simplicidad” en lugar de «en profundidad”), sabemos que en la bolsa se negocian participaciones en empresas, que se llaman acciones. El inversor estándar hablará de comprar “telefónicas”, “santanderes” o “endesas”. El Economista de barbacoa, deberá de ir un poquito más allá.

Al igual que las personas, no todas las empresas son iguales: las hay más grandes, más pequeñas, más rentables, menos rentables y un largo etc…Permitiéndonos que podamos clasificarlas en función de estos parámetros. Y es esta clasificación, la que introducida magistralmente en nuestras conversaciones nos hará parecer auténticos inversores inteligentes y envidiados. Ahí van nuestro par de conceptos de hoy:

“Blue Chips”. Fichas Azules en castellano. Aquí se engloban empresas grandes, teóricamente solventes, con modelos de negocio sólidos o resultados recurrentes. Siempre suelen estar incluidas en los principales indicadores de la bolsa (también llamados índices. Muy importantes para nuestro objetivo y que analizaremos en el futuro en “simplicidad”).

El origen del nombre se remonta a los años 20 cuando el editor del semanario Dow Jones, Oliver Gingold se percató que había acciones cuya cotización había superado los 250 dólares. Casualmente, el importe de la ficha de mayor valor en los casinos estadounidenses de la época tenía un color que… ¿era?, exacto mis economistas de barbacoa: Azul. Con lo que así comenzó a denominarse a este tipo de compañías de máximo valor… y hasta hoy.

“Chicharros”. O Jureles. Este grupo recogerá aquellas empresas pequeñas, poco solventes, con modelos de negocio poco claros y 0 sin resultados positivos que hace que cualquier noticia buena o mala (sea o no real) provoque violentos movimientos en la cotización. Vamos, lo que viene siendo empresas muy arriesgadas. Toman esta calificativo debido al reducido precio y al poco valor percibido que este pescado tiene entre los consumidores.

No estoy muy de acuerdo con que tomen este nombre. En principio porque me gusta bastante el jurel, pero además, ni es el más barato, ni es el que su precio fluctúa con mayor violencia. Siempre he pensado que estos valores deberían de haberse llamado sardina o boquerón. Más baratos a veces y mucho más volátiles en su precio. Pero bueno, de nuevo, cosas del marketing.

El uso de los “palabros” en economía es igual de importante que su conocimiento: Por ejemplo, cuando hablemos de  «Blue Chips» siempre lo haremos  en tono positivo y para reducir situaciones de riesgo, ahí van algunos ejemplos:

  • “El mercado está muy movido, me paso a los Blue chips”.
  • “Invierte en telefónica, es un Blue chip muy seguro”.

Lo que muchos iluminados de barbacoa no saben es que una vez que la cosa se tuerce sea la ficha del color que sea no se salva nadie. Es decir, invertir en “Blue Chips” no es una garantía de éxito.

El término “chicharro” siempre ha de usarse en tono un tanto despectivo, y  casi siempre para desmontar y hacer quedar mal al iluminado:

  • “has invertido en “X”… uff eso es un Chicharro”.
  • Nuestro ya famoso..” Te lo dije!, no metas ahí la pasta que es un chicharro”.

También, y para darle un perfil más agresivo podemos hacer referencias al fuego, altas temperaturas o igniciones varias, por ejemplo:

  • Ese chicharro está que arde.
  • Te vas a quemar, ¿no ves que es un chicharrazo?

El uso de estos dos conceptos será suficiente para que, dejándolos caer de una forma natural en nuestras conversaciones trasmitir, mientras degustamos una chuletilla de cordero,  la idea de ser primos hermanos del lobo del Wall Street.

Al postureo mis «Blue chips»!!!!!