copago

Hace ya algunos días que ronda por la prensa y gobierno de turno la genial idea de un tema ya manido como es el “copago sanitario”. Es decir, forzar a aquellas personas, fundamentalmente pensionistas (por una cuestión lógica de uso), a hacer frente a parte de sus gastos médicos. El artículo de prensa que llamó mi atención destacaba que este hecho, en un alegato de justicia sin precedentes, tan solo se aplicaría a aquellos individuos con pensiones más altas. ¿Qué razón más justa?

Hagamos una pequeña referencia previa al sistema de impuestos, que nos ayudará a entender donde esta el «truco»:En nuestro país, el sistema tributario se organiza en términos generales en Impuestos Directos e Impuestos indirectos. Los impuestos directos gravan la renta de las personas o de las empresas (llamados “sujetos Pasivos” en los ambientes impositivos). Y comprende el Impuesto de la Renta de Personas Físicas y el impuesto sobre sociedades. El IRPF supone el 39% del total de la recaudación.

Los impuestos indirectos se aplican cada vez que compramos algo. El IVA (Impuesto sobre el valor añadido), supone el 33 % del total de la recaudación del estado. El resto son impuestos especiales sobre bienes muy específicos y tan “poco usuales” de consumir en nuestro país como la gasolina o la cerveza.

Hecha la composición de lugar tributaria, vamos a intentar explicar el “porqué” de esta medida tan <<solidaria y progresiva>>, de que aquellos pensionistas que más “ganan” tengan que pagar su elevadísimo coste de farmacia.

En primer lugar tenemos que decir que, en contra de lo que la mayoría piensa, excepto algunos casos muy concretos, todas las pensiones tributan en el IRPF. Genial, si a lo largo de su vida laboral, el gobierno de turno, les ha ido “cascando” mensualmente sus correspondientes retenciones y pagos a la seguridad social, lo más normal es que cuando esos pagos revierten en forma de pensión, pues también tengan que volver a pagar impuestos. A eso se le llama Justicia retributiva…

Eso si, están exentos de este impuesto aquellos individuos cuya renta bruta sea inferior a 22.000 euros. Es decir, según este criterio el estado entiende que más de 22.000 euros brutos se puede considerar una renta alta. ( vaya tela…)

Un “acaudalado” pensionista que cobre la << friolera>> de 22.001 euros brutos al año, tendrá un tipo impositivo en su IRPF de, en media, el 22%. Es decir el 22% de su base imponible será gravada y por tanto, obviando las posibles deducciones, ingresando al tesoro. Primera en la frente.

El <<millonario pensionista>>, deberá de comprar, como cualquier otro ciudadano, sus bienes diarios, alimentación, ocio, etc… que yo sepa, una persona por el hecho de cumplir años no come menos, utiliza menos electricidad o lee menos libros. Es más, lo más probable es que su consumo de ocio, al tener más tiempo libre, sea muy superior a cualquier otro ciudadano. Como hemos visto, de todos los productos que el pensionista consuma, el estado se embolsa desde un 4%, a un 21% dependiendo del tipo de producto. Segunda en la espalda.

Pero aun hay más. A mayor edad, es más probable que nuestro pensionista haya podido ahorrar algo durante toda su vida laboral. Sus acciones del Santander por ejemplo, que le proporcionan sus dividendos trimestrales. Dividendos, de los que casi el 20%, acabarán de nuevo en las arcas de hacienda. O sus depósitos en el Banco, cuyo rendimiento también  será fiscalizado en un 20% por “papa estado”Tercera en… en fin.

El hecho de vincular “pensionistas” con “personas que no contribuyen económicamente a las arcas del estado, es un hobby que todos los Gobiernos, en aras de vender su solidaridad y progresividad en el sistema, han tenido la «Jeta» de vendernos  desde siempre.

– “El Gobierno es el garante  de estas personas”, cuando si cabe, los pensionistas, incluso aquellos con <<pensiones más altas>>, aportan y se encuentran sometidos, como hemos visto a los mismos impuestos del resto.

Obligar a los pensionistas a que ayuden a la financiación de sus medicamentos es como si nos cobrasen un “copago educativo” porque nuestros hijos fuesen a la escuela pública. Sencillamente ridículo.

Todo este debate del “copago” lo que trata es de soslayar dos problemas fundamentales, uno en la gestión del sistema público de pensiones y dos en el mercado de trabajo y la << mágica>> gestión de creación de empleo en general.

Ante este argumento, nuestros iluminados dirán…

1-      La sociedad  envejece progresivamente, con lo que las cotizaciones de los trabajadores en activo no son suficientes para cubrir las pensiones de nuestros mayores.

2-      Este hecho, podría compensarse con un aumento de las cotizaciones a la seguridad social. dada la << magnífica creación de empleo en la que estamos inmersos>>

Pero entonces… ¿Por qué cada vez la famosa “hucha” se reduce más y más?

Dado que las cotizaciones a la Seguridad Social se encuentran  mayoritariamente vinculadas a la masa salarial, por mucho empleo que se cree, si este no es de calidad (salario y garantías), la recaudación seguirá siendo insuficiente. “mismamente lo que está ocurriendo”.

Y los ¿planes privados? Podría ser una solución… claro esta.. siempre y cuando el salario del trabajador fuese lo suficientemente elevado como para cubrir sus necesidades básicas y el acceso digno a una vivienda y a partir de ahí hablamos…

Buena tarde a todos…