Soportes y resistencias

Siempre he pensado que la gente se aburre en verano. El calor junto con el tiempo libre que el periodo vacacional nos proporciona, lleva a plantearnos cuestiones tan importantes como la limpieza general en el hogar, “sacar” la ropa de invierno, o crear absurdas carpetas en el ordenador para ordenar fotos de vacaciones de hace 10 años que jamás vamos a volver a ver.

Parece que esta desidia se contagia a todos los ámbitos de la humanidad. Y es que no hay veranillo que no exista una amenaza de independencia, abandono de la Unión Europea, crisis del petróleo, monedas virtuales, revueltas en algún país lejano del Caribe, o afloren rencillas y amenazas de guerras nucleares entre antiguos “archienemigos”.  Esto es, básicamente, como cuando aburridos hasta la saciedad decidimos ponernos a hacer un “Hoffman” a las 5 de la tarde de un 14 de agosto, pero a una mayor escala.

La realización de tareas absurdas en verano también afecta a los llamados “mercados”. Y lo hemos podido ver en estos meses. Esos entes con mucho nombre y contenido desconocido también cogen sus nuevos flotadores gigantes y se van de vacaciones. Con lo que la bolsa, al igual que los bares de granada en agosto, se queda casi vacía. (o “solo quedan los buenos” … sería otra forma de verlo)

A nosotros como inversores iluminados estos factores nos afectan sobremanera. Al estar la gente despreocupada en el chiringuito , cualquier noticia, “sin trascendencia”, como puede ser un holocausto nuclear, afecta significativamente a las cotizaciones, provocando vaivenes continuados y rápidos en la variación de precios. En lenguaje técnico: Mucha Volatilidad.

En este inicio de pretemporada en “economía de barbacoa” vamos a ver varios conceptos muy básicos del llamado “análisis técnico”, (recordar, analizar la forma de los gráficos de cotizaciones para saber cómo va a evolucionar el futuro), que pueden ayudarnos a nuestros dos objetivos vitales:

1/ Aprender conceptos “en simplicidad” que nos ayuden a escapar o por lo menos ayudarnos en la toma de las decisiones, en periodos de tiempo como este, de extrema volatilidad.

2/ Impresionar a nuestros compañeros de ágapes con tecnicismos, anglicismos y cualquier otra cosa que acabe en cismo

Nos referimos a los llamados “Soportes” y “Resistencias”.

Un “soporte” es un nivel de cotización en el que, tradicionalmente, y por diversos motivos, las cotizaciones, hacen suelo y rebotan al alza. Suelen ser cotizaciones donde hay entrada de dinero (órdenes de compra), y en muchos casos coinciden con valores “redondos” de la cotización (por ejemplo 6,00 euros, 6,50 euros etc…).

Como sabemos, el análisis técnico, no es más que intentar conducir un vespino mirando por el espejo retrovisor. Luego el detectar estos soportes, es relativamente sencillo… trazar un histórico, y ver a que niveles, “tradicionalmente” o en más ocasiones, la cotización ha rebotado.

En análisis técnico, se dice que el tres es un número mágico. Es por ello que si a lo largo de su historia, una cotización ha rebotado (o ha “hecho suelo” hablando ya en propiedad) en un precio  tres o más veces, ya es “dogma de fe”. Tenemos nuestro soporte.

Con esta premisa, la gestión de la cartera a través de soportes no se torna muy difícil:

Si ante una amenaza de guerra nuclear la cotización cae a plomo, y tocando su zona de “soporte” rebota al alza, se confirmaría ese suelo y sería un buen momento para comprar.

Pero cuidado, a veces, un periodo de caídas supone un cierto rebote o incluso su ruptura en los niveles de soporte que puede llevar a confusión, ya que tras el mismo, la cotización cae de nuevo a plomo. Este efecto llamado “pull back”, en nuestro país y en los ambientes bursátiles tiene otra acepción, bastante más cruel… “El rebote en el suelo del gato muerto”.

Acepción que vamos a “renombrar” como “el rebote del gato saltarín”… mucho más laxa.

Que cada cual haga sus propias conjeturas. Y eso sí, sed cautos en su uso.

También puede ocurrir que este soporte se “rompe” (sin tener que ver la desagradable imagen de un gato rebotando en el suelo tras caerse de un decimo piso) y el valor sigue bajando… es entonces buen momento para vender si tenemos acciones (y comprar de nuevo en el siguiente soporte) o esperar para entrar.

Por otro lado, una “resistencia” o techo, son niveles donde, en entornos donde la cotización está subiendo esta se puede atascar y darse la vuelta. El razonamiento en cuanto a su detección es el mismo que para los soportes; tirar de históricos y usar el tres como número de veces clave. Aquí también existen “Pull Back” (el valor está subiendo, toca una resistencia, se “da la vuelta” y vuelve a subir, rompiendo la resistencia y continuando su andadura alcista hasta el siguiente techo.), pero por suerte a ningún lumbreras se le ha ocurrido analogía alguna con la desgracia de persona, animal o cosa… (se admiten sugerencias….)

La gestión de la cartera por resistencias sería:

Niveles de resistencia son buenos para vender. “recoger beneficios” y volver a comprar cuando la cotización, previsiblemente, este más baja.

Para finalizar una cuestión importante:

Una vez “roto” un nivel de soporte (la cotización baja…), este se transforma en resistencia (es decir, cuando comience a subir, ese nivel será un techo), y viceversa.

Así que… que ningún presidente chiflado os de vuestras vacaciones o vuelta al trabajo… a vigilar los soportes y resistencia y a tomar decisiones.

Y por favor… cuidar a vuestros gatos!!!

Buena tarde a todos!!