El PER

Ya sabemos que dentro de los diversos métodos de previsión bursátil que existen, el más pintoresco y el que más “madera” genera al objeto de impresionar a nuestros amigos, es el análisis técnico. Recordad: el uso de gráficos, indicadores y otras fórmulas matemáticas y estadísticas que, tomando como datos las cotizaciones históricas trata de prever que va a ocurrir en el futuro.

Como se suele decir: “conducir un coche mirando solo el espejo retrovisor”.

Lo guay del análisis técnico es que, una vez que vemos el gráfico (es decir, las cosas ya han sucedido), es extremadamente pintón, a la vez que fácil de detectar, tendencias, soportes, resistencias, dobles suelos, banderolas, virolas… y otras, “formaciones”.

Lo difícil es poder saber cómo y cuándo van a formarse, antes de que aparezcan.

El uso de palabros como soporte, resistencia, pull back, tendencia alcista etc… es de obligado pronunciamiento en nuestras conversaciones bursátiles en eventos sociales.

Otra importante cuestión del análisis técnico y que mola bastante es que nos permite aplicar técnicas para saber cómo va a evolucionar el precio de una empresa  en el mercado, sin ser necesario saber ni siquiera, lo que es una empresa, un balance, o una cuenta de resultados.

Por otro lado, el análisis fundamental trata de valorar la empresa a partir de sus datos contables. Establecer una valoración, nos permite saber si la cotización de la compañía esta cara o barata, y en función de eso, tomar nuestras decisiones de compra o venta.

Y en esta es donde vamos a centrarnos hoy, analizando “en simplicidad”  un indicador que es de “obligado aprendizaje” y sobre todo, de uso como Inversores que somos de altísimo nivel.

Nos referimos al PER.

Hemos comentado en alguna que otra ocasión que, tanto el uso de citas de terceros (sobre todo si están muertos) y de acrónimos, son herramientas fundamentales de los iluminados de barbacoa para sobresalir respecto al resto de mortales. En este caso, el concepto de PER es tan extendido que es conveniente saber que PER es el “Price to Earning Ratio” por si hay algún listillo que “ose” cuestionarnos y nos pregunte.

Conceptualmente el PER se calcula como el precio (cotización)/Beneficio por acción.

El ratio recoge el número de veces que el importe del beneficio, se encuentra recogido dentro del precio de la acción, o para entendernos, si la empresa mantiene estable sus ganancias, cuantos años he de esperar para, vía beneficios, recuperar la pasta que he invertido.

En base a esto,

  • Si el PER es muy elevado, se entiende que la acción esta cara. A vender.
  • Si el PER es bajo, puede deducirse que la acción esta barata. A comprar.

¿Quién no dijo que hay método fiable para forrarse bolsa? Fácil y objetivo, ¿no?

El método mola hasta que incorporamos la subjetividad de las “expectativas” y la teoría se cae como un  castillo de naipes. ¿Expectativas? Hemos comentado que el PER se construye con  la cotización y el beneficio por acción (el actual). Pero ¿qué ocurre si la empresa X no gana un euro ahora, pero se “de buena tinta” que tienen un nuevo modelo de producto, procedimiento, o contrato multimillonario que va a provocar que sus beneficios se disparen?…

Pues que estará justificado la compra de un PER elevado… se nos jorobó la objetividad de el negocio.

El autentico iluminado de barbacoa nos justificará la compra de PER bajos por que la acción está barata, y la compra de PER altos, por que la compañía tiene infinitos potenciales que, aun sin saber nadie (solo él), lo harán rico.   Y esto tiene su lógica: En 2001 Terra Networks llegó a valer más de 150 euros por acción con un PER “indefinido”, puesto que la compañía tenia pérdidas.

En este caso, la escalada de las cotizaciones provenía directamente del potencial “teórico” futuro de la compañía.

Como ya hemos percibido, el PER como instrumento de postureo frente a terceros es realmente bueno. Si bien su uso individual y de forma aislada  para la toma de decisiones es muy limitado. Pero también es cierto que este, usado de forma comparativa, tiene una utilidad  que si puede ser de interés. Hablamos (y tomad nota), de “Análisis por comparables”.

El PER por comparables consiste en comparar el PER de una compañía con aquellas que operan en su sector. De esta forma tenemos una aproximación de si nuestra empresa está cotizando más o menos barata que sus competidores, teniendo así una base para tomar una decisión. Por ejemplo, y tomando en cuenta el sector bancario español:

PER

En este ejemplo, y en relación a la media, Banco de Santander y Banco de Sabadell serian los que por PER, cotizarían a mejores precios.

Algunos avispados ya estarán pensando… pero bueno..¿y qué hay del tamaño, el país donde operen y otras características propias de cada una de ellas..?.. y efectivamente este es el principal inconveniente de este método. El cual, (y queda bastante profesional y chulo el decirlo en público) usaremos solo como “referente o apoyo” a nuestra toma de decisión final.

Para acabar, los PER de las compañías se pueden obtener por internet en la mayoría de las webs que ofrecen cotizaciones e información bursátil… ¡no dudéis en seguir y aprenderos algunos!!!

Ya podemos “emPERzar” a practicar!!!!

Un saludo a todos!!!