indicadores

Lo que siempre me ha alucinado de la ciencia económica es la facilidad para establecer relaciones y sobre todo, conclusiones sobre cualquier aspecto, cuestión o parámetro, independientemente de lo absurdo, chorra o inexplicable que este pueda ser.

Lo guay del tema es que estas relaciones funcionan tanto en uno, como en otro sentido. Lo que hoy amenazaba a la humanidad con volvernos a la época de las cavernas es lo que posteriormente ha catapultado la bolsa a máximos históricos.

-¿Porqué baja la bolsa? <<Uff es que como gane Donald Trump, esto se va al garete.>>

-¿Por que sube la bolsa? <<Las medidas proteccionistas de Donald Trump van a tirar de la Economía Americana y por ende… de todo el planeta.>>

Los análisis de las devastadoras consecuencias económicas de la victoria de Donald Trump, quedaron posteriormente relegados a el por qué las políticas del nuevo presidente estaban justificando las subidas desmedidas de las acciones en el mercado.

Lo mejor de todo: en ambos casos, nuestros sabiondos analistas darán sus explicaciones y argumentos con cuadros, número y grafiquitos de todo tipo.

El auténtico iluminado de barbacoa ha de tener respuesta a “todo”, y cuando decimos a “todo” es a “todo”, con lo que es sumamente importante trabajar, como ya hacen muchos economistas hoy día, en encontrar las relaciones económicas más absurdas y a nuestro favor.

En este sentido siempre cuento la misma anécdota: Tenía yo sobre unos 10 años cuando mi profesora de primaria y ante una respuesta totalmente absurda (ya apuntaba maneras) a una pregunta me increpó: ¿Y qué tiene que ver la velocidad con el tocino?, ante lo que respondí: “mucho señorita ya que si usted pisa un trozo de tocino… pilla muuucha velocidad”. Con esto quiero decir que un buen iluminado ha de pensar siempre “out of the box” es decir, establecer las relaciones que sean necesarias para justificar nuestros argumentos.

Lo de menos es que tengamos razón o no, lo importante es que sea creíble. Y es que hay una cosa que tenemos que tener claro desde el momento cero: En economía la razón no existe.

¿Queremos algunos ejemplos?  Veamos…

George Taylor fue el primer economista en establecer una relación entre la economía y la estética.

<< ¿Comorl?>>. Efectivamente. Según el bueno de George, aquellos periodos de tiempo en el que para las mujeres o los escoceses estuviese de moda las faldas cortas, correspondía a tiempos de bonanza y subidas en la bolsa. Mientras que, la moda de faldas más largas se correlacionaba directamente con recesiones y ciclos bajistas.

Periodos de bonanza: Años 20 y años 60.

Periodos de recesión: Años 30, años 70

faldas

Qué duda cabe que la capacidad predictiva de este indicador es tan alta que da hasta “yuyu”.

El Skyscraper Index es un indicador creado por Barclays Bank que establece la existencia de una relación directa entre el tamaño de los rascacielos construidos y el josconcio de la economía a corto plazo. ¿Mande? Efectivamente, según el indicador, el tamaño de los rascacielos presagia una crisis económica proporcional a su altura. Vaya tela.. y ¿funciona?

La construcción del Empire State Building, por ejemplo, anticipó la crisis económica de los años 30.

El Taipei 101 en China con 508 metros de altura, fue el rascacielos más alto del mundo desde 2003 hasta 2010. Iniciándose su construcción en 1999, el edificio anticipaba un periodo de penurias a corto plazo. Y acertó: El “reventón” de la burbuja de internet y la posterior crisis.

¿Casualidad? Bueno, puede ser. Según la lógica del indicador la construcción del rascacielos Burj Khalifa en el año 2004, con sus 830 metros de altura, presagiaba una crisis de proporciones bíblicas. Y tal cual fue. La crisis de las hipotecas subprime amenazó a toda la humanidad y casi nos lleva de vuelta a las cavernas.

El presidente de Estee Lauder en 2001 creó el llamado “índice del pintalabios”. Según este en aquellas épocas de recesión o dificultades económicas el consumo de pintalabios se incrementa. Del mismo modo ocurre con la venta de corbatas. Peor situación económica más consumo de corbatas. La explicación del lumbreras de la estética radicaba en que la mayor necesidad de encontrar empleo conlleva un aumento de “acicalarnos” para dar mejor impresión.

Todo un expresidente de la FED, el señor Alan Greenspan, estableció que uno de los indicadores económicos más fiables era… el consumo de calzoncillos. Según el bueno de Alan, dado que la prenda en cuestión no se ve (excepto en algunos casos y modas, lo que vienen siendo los llamados “pantalones cagaos”), es lo primero que deja de comprarse por parte de los consumidores cuando las cosas se tuercen.

Ciclos lunares, resultado de la superbolw y hasta la climatología (existe una teoría que relaciona las compras en bolsa con los días lluviosos y las ventas, con los días más soleados), vienen a completar este elenco de indicadores económicos que si bien a primera vista (y a segunda) pueden parecer absurdos, sorprendentemente poseen una elevada capacidad predictiva.

Bajo esta tesitura, y como economistas de barbacoa, no podemos permitir que nuestros preciados eventos sociales no constituyan en sí mismos un indicador económico.

Para ello proponemos y creamos los fiables:

BBQ Index Economy.  Épocas de bonanza económica conlleva un mayor número de invitaciones a barbacoas gratuitas. Mientras que, las celebraciones “bajo mocho” anticipan crisis y recesiones económicas.

BBQ Index Market Share. Este indicador es del tipo “Barbacoa / Bursátil” anticipa caídas en la bolsa a muy corto plazo. El mismo recoge que un aumento de las siguientes expresiones conlleva que una profunda crisis bursátil se avecina:

  • Ah ¿pero no compraste? Mira que te lo dije.
  • Lo sé de buena tinta.
  • Yo ya lo sabía. Tengo mis contactos.

En el preciso instante en el que intuyáis que comentarios de este tipo proliferan más de lo normal,  no lo dudéis. Corred como hienas y vender todo. Se acerca una hecatombe y no es plan de que seamos los tontos que entran los últimos a la fiesta y les toca recoger los vasos cuando todo quisqui se ha pirado.

Un abrazo para todos!!!!