Inflacion

Al fenómeno por el cual cuando era joven podíamos “echar” todo el fin de semana con 500 pesetas (3 euros), y que ese mismo importe hoy no nos llegue ni para unas cañas, se le denomina “inflación”. En la “facultad” definíamos la inflación como una “subida generalizada de los precios”, si bien a mí me gusta entenderla más como: “lo que puedo comprar de menos con la misma pasta de hace un año”. O como decía mi abuela: Lo que sube la vida.

¿Por qué la inflación es un indicador tan importante?

Cualquier economista dirá que es un referente de actividad económica.  Por ley de oferta y demanda, cuanto mejor  va la cosa la gente consume más, gasta más dinero y, por lo tanto, demanda más bienes. Y ya se sabe que ocurre cuando todo el mundo quiere comprar algo… que sube su precio o se agota.

Pero es más, como la situación económica (supuestamente) está mejorando, la gente también estará dispuesta a endeudarse más, irá a su banco y pedirá préstamos para continuar con su “fiebre consumista”, comprar coches, pisos y móviles táctiles de alta gama.

Y  los precios suben y suben…

Normalmente cuando la tasa de inflación supera el 2%, el Banco Central Europeo subirá los tipos de interés. Su idea es: << Subo tipos para encarecer los préstamos y provocar que la gente se endeude menos. Al mismo tiempo quien tiene dinero, preferirá ahorrarlo ya que su banco le dará más “réditos”. En ambos casos el efecto es el mismo: Reducir el consumo y  mantener estables los precios>>

En el día de hoy se ha publicado la tasa de inflación en España: 3% interanual. Un iluminado de barbacoa me comentaba a medio día que “el consumo se está reactivando, que la cosa va genial, y que probablemente el Banco Central comenzará a subir tipos en breve”.

Nada más lejos de la realidad.

Para llevar a cabo esta reflexión tenemos que analizar la denominada “inflación subyacente”. Esta no es más que eliminar del análisis aquellos elementos más volátiles, fundamentalmente energía (luz, gasolina…etc)  y alimentos no elaborados.

Que la inflación subyacente haya sido del 0.9%, mientras que la inflación general sea del  3%, nos indica que el afirmar que estamos  volviendo al mundo de luz y color anterior a la crisis tiene sus limitaciones. Y del profundo error que, (a pesar de la opinión de nuestros vecinos alemanes), sería el comenzar a subir los tipos de interés.

Con una recuperación económica bastante endeble (algún día hablaremos del PIB y sus taras ocultas), una creación de empleo limitada y pobre, lo mejor que nos podría pasar a los ciudadanos para acabar de darnos la puntilla, es que los tipos de interés subieran.

Si nos fijamos, estos mismos datos para USA son: Inflación 2,1% en diciembre y 2,2% la Subyacente. ¿Entendemos ahora por que la FED está comenzando a subir los tipos de interés?

Pero en Europa las cosas de momento, son diferentes.

La inflación subyacente es genial para desmontar la idea de que la reactivación económica está llegando, sin embargo no olvidemos que la realidad es que nosotros como consumidores necesitamos un 3% más de pasta para pagar nuestros bienes más básicos. Luego la inflación que realmente nos empobrece y nos joroba como consumidores no es la subyacente. Realmente, sin que exista ningún viso de aumento en precios por una reactivación del consumo, ahora somos un 3% más pobre.

 ¿Y esa diferencia? Efectivamente mis economistas de barbacoa, electricidad y petróleo.

Por suerte y como decía hace unos días nuestro Presidente del Gobierno en relación al desmesurado aumento de la electricidad la semana pasada… “parece que va a llover pronto”. Y nos quedamos tan “panchos”.

Buena tarde a todos.