Keynesianismo a golpe de tweet

Si hay algo que cualquier estudiante de economía recuerda del primer año de carrera es la “ecuación keynesiana”. Independientemente del número de horas que  hallamos pasado en la cafetería jugando al mus, o que al llegar a hacer el examen no nos suene el profesor nada de nada, la dichosa ecuación se nos pegaba en nuestro cerebro más que un chicle en un sofá de tela. Además, por su simplicidad era “super” recurrente de usar para explicar cuestiones económicas a nuestros padres, familiares y amiguetes. Era, por tanto, el “germen” de lo que posteriormente sería un “iluminado de barbacoa”.

Emitida por el economista Británico John Maynard Keynes en los años 30, la ecuación, explicada   “en simplicidad”, viene a decir que la producción de un país depende de su gasto y que este, a su vez lo forman las siguientes variables:

  • Lo que gastamos Consumiendo (los ciudadanos).
  • Lo que las empresas gastan invirtiendo.
  • La pasta que se gasta el Gobierno.
  • Y la diferencia entre lo que se exporta a otros países y se importa desde fuera.

No hace falta ser un lumbrera para intuir que si la cosa se pone fea, el consumo de la gente se reduce (hay más desempleo y por consiguiente menos dinero para gastar), las empresas ganan menos dinero y por lo tanto invierten menos, y se exporta también menos. Total, que el gasto se va por los suelos, y ya la tenemos liada.

A partir de esta ecuación, el Keynesianismo propone que el estado intervenga en la economía para poder  corregir las ineficiencias que el mercado genera. Y que en época de crisis sea este (papá estado) el que actúe como “impulsor” de la economía ante un consumo e inversión totalmente deficientes. Como siempre digo lo  que viene siendo, intentar «controlar el cotarro».

Este planteamiento llegaba hasta el extremo de que el propio Keynes llegó a decir que una buena solución para cualquier crisis económica seria que el estado interviniera generando empleo, aunque la fórmula para hacerlo fuese contratar a gente para abrir agujeros y una vez abiertos, volverlos a cerrar. Es más, sus propuestas iban  más allá, ya que si en el proceso se enterrasen botellas con dinero, la iniciativa privada se encargaría de desenterrarlas teniendo “la pasta” extraída como incentivo. Y promoviendo por tanto, la reactivación de la economía.

Una versión más contemporánea es la del economista y premio nobel Keynesiano “Paul Krugman”. En una entrevista en la CNN llegó a afirmar que una invasión extraterrestre acabaría con la crisis económica en 18 meses. ( aún me pregunto porque 18 meses..:-))

Tradicionalmente las propuestas económicas se han vinculado a políticas más o menos de “izquierdas”. Creación de Banca Pública, regulaciones de precios, intervención del estado en determinados mercados, inyección de pasta en la economía…etc. Sin embargo, y repasando la historia, curiosamente nos encontramos que, las políticas más “Intervencionistas” se han producido en regímenes extremos de derechas. El caso más flagrante, al que dedicaremos algún post, se produjo en la Alemania nazi.

Algunas personas podrán pensar que me “cebo” con el nuevo presidente electo de Estados Unidos, pero es que tristemente, el señor Trump tiene “tela” como para escribir un libro.  Pues bien, teniendo todo esto en cuenta, y analizando la política económica que el nuevo presidente tiene previsto llevar a cabo…¿ podríamos decir que se trata de Keynesianismo?.

No quiero insultar al bueno de Keynes, ya que el señor Trump no es que sea precisamente “ de izquierdas”, pero una política de drástica bajada de impuestos, ¿no es una forma de  intervención del Estado en la economía? Esa decisión de gobierno va a provocar más dinero disponible para que los americanos de a pié, puedan comprar televisores, corta césped y automóviles ranchera, y por otro lado las empresas al pagar menos impuestos tendrán más excedente para contratar a más trabajad… bueno, o tendrán más excedente para repartir más dividendos a sus accionistas, que, a fin de cuentas en algo se lo gastarán.

Solo un inciso: Lo que ninguna política de intervención Keynesiana, venga del lado político que venga explica, es como van a financiar esa “inyección” que ya sea directa o indirecta, hace el gobierno en la economía. Aunque lo veremos en otro post, esto al final provoca aumentos del déficit público (gasta más que se ingresa), y a una mayor emisión de deuda pública para poder “pagar la fiesta”… y ya sabemos que le pasa a uno cuando se endeuda demasiado.

Volviendo a nuestra ecuación, hay que reconocer que se ha quedado anticuada en nuestros días. Dado que las fórmulas de intervenir en la economía han “variado”, podríamos crear nuestra propia “función Keynesiana ajustada”:

Producción = Consumo + Inversión + gasto publico + tweets publicados + Exportaciones – menos importaciones

Si bien lo que le acabamos de hacer a  la magna expresión fundamental de la economía haría que cualquier economista nos interpusiera una demanda por lo criminal, no podemos negar que si analizamos las reacciones de los mercados ante los tweet del nuevo presidente electo, vemos que en twitter, tenemos una de las herramientas de política económica más novedosas del momento:

-El día 6 de diciembre el señor Trump con un “cost are out of control” se le ocurre decir que los gastos de construcción del nuevo air forcé one están “desmadrados” en 4.000 millones. La cotización de de Boeing se desploma en bolsa y la compañía, cabizbaja, tiene que dar explicaciones.

Cancelar la orden

– El 3 de enero de 2017. Amenaza con “altos Aranceles” a General Motors al anunciar esta compañía que traslada la producción de su Chevrolet Cruze a México. La cotización de la empresa cae en bolsa.

– El 5 de enero de 2017, felicita a Ford por su renuncia a construir una planta de producción en Mexico. (Tras sendas amenazas también por Twitter). El mismo día, también amenaza a Toyota y a BMW. La empresa Alemana, es la que de momento ha hecho “caso omiso” de las amenazas y ha continuado con sus planes.

Vía Twitter se ha anunciado la eliminación de la reforma sanitaria de Obama, se han “regulado” aspectos de política internacional, Rusia, China, su apoyo al Brexit… en fin.

Espero que nuestra ecuación sea tan solo un “espejismo” en tono de humor, porque si esto sigue así, no se necesitaran Leyes, ni Reales Decretos, se gobernará: “A golpe de Tweet”

Si el bueno de Keynes levantara la cabeza…

Un abrazo a todos!!!!