promierdar 2

“Quien olvida el pasado, está condenado a repetirlo” es, junto con “El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra” la pareja de refranillos populares “cabecera” en mis debates bursátiles de barbacoa:

Aún recuerdo aquel “feliz comienzo de siglo 21” donde las acciones de un portal de internet llamado Terra Networks subían diariamente como la espuma, y donde todas las decisiones de inversión llevaban implícitas la palabra “net”, “com”, “nueva economía”, “digital” o “semiconductores”. Y es que sinceramente, no era comparable el afirmar:

-“tengo unos ahorrillos, y los voy a meter en telefónica”, a decir…

-“Vivimos en la era digital, yo invierto en semiconductores”… Esta afirmación dejaba nuestra intención de comprar las clásicas “Matildas” a la altura de un zapato.

Lo curioso del comportamiento humano es que conforme la cotización subía, el accionista “mágico” no solo no recogía sus ganancias se compraba un coche o se iba al Caribe, sino que pedía dinero prestado a sus familiares, los cuales veían como se estaba forrando el “iluminado” y no querían quedarse fuera de la fiesta. ¿resultado?:, le prestaban la pasta.

El razonamiento, el cual me ha parecido siempre alucinante, era:

Si invierto en “Terra” 10.000 euros, y en un mes tengo 20.000… ¿qué sería lo lógico hacer? ¿Trincar la pasta y, como el genial Eddie Murphy afirmaba en la película “entre pillos anda el juego, comprar a mis hijos un juego de Kung fu? Solución: Nooooo… irme al banco pedir préstamo y comprar más… cancelar la IPF de mi madre, y comprar más.

Para cuando la burbuja explotó, había gente que había invertido hasta la camisa y no solo la suya, sino la de toda su familia.

Este comportamiento, aun siendo estúpido, puedo en el fondo hasta entenderlo; el subidón que la ganancia rápida provoca, nos ciega, nos parece poco y nos hace creernos que somos los inversores más listos del planeta y que merecemos por nuestra inteligencia, que “terra Networks” nos retire de una vez.

Sin embargo, hay otro fenómeno que aún me sorprende más. La Burbuja explota, la cotización cae en picado. ¿qué sería lo lógico hacer ahora? ¿Vender, salvando los muebles y quizás sacar algo de ganancia? Solución: Nooooo… ¡Seguir comprando!!!!

Razonamiento: Así compro más barato y mi “media” me sale mejor. Y sin darnos cuenta y por arte de magia, lo que estamos haciendo es hacer la ruina mucho más grande.

Fijaos como en ambas situaciones llegamos al mismo resultado psicológico: Comprar.

Esta genial estrategia bursátil a la que he denominado “promierdar”, es el origen de conversaciones y sobre todo bancarrotas de muchos iluminados de barbacoa. En estos días estamos viendo caídas más que pronunciadas sobre la acciones de Banco Popular. Un banco que, como ya analizamos en esta web, a día de hoy no sabemos si se venderá, liquidará o sabe Dios qué pasará. Total, una situación complicada no, lo siguiente.

¿Que deberían hacer aquellos accionistas que a día de hoy están perdiendo casi toda su inversión? Inversores que compraron sus acciones a cuatro pavos y que a día de hoy valen escasamente los 0,41 euros por acción. Ayer mismo me comentaban varios de estos Warren Buffet españoles que ahora era un “excelente momento” porque invirtiendo la mitad  de lo que se había gastado hace dos años (50.000 euros en total) compraban ¡más del triple del número de acciones!! Y no solo eso… Reducían su cotización “pro mierdada” hasta un 1,35 euros por acción… y ¡desde cuatro!!!!

¡!!Todo son ventajas!!!

Lo que estos inversores no comentaban era; por una parte, que están perdiendo casi todos sus 50.000 euros y que, para solucionarlo, invierten 20.000 más, los cuales ya entran directamente con pérdidas   en la cartera. Es decir inmovilizar 20.000 pavos más de su ya mermado patrimonio. Pero bueno, la estrategia da como resultado que, si la acción sube tan solo un 250%, recuperaremos nuestra inversión. Todo un elenco de sabiduría.

La capacidad tanto de ganar como de perder es lo que hace genio a un genio. Pero, sin embargo, en los ambientes bursátiles, esta máxima parece que impera poco.

Por tanto, ¡Stop a “promierdar” y ampliar nuestras pérdidas!!! ¡seamos espartanos! y fijémonos   siempre un nivel de ganancias y si lo toca… ¡!a vender!!

Pero y mucho más importante es fijar un nivel de pérdidas máximos. Si la cotización toca ese nivel vendemos, asumimos y, como los “sobres sorpresa de mi infancia “seguimos buscando”.

Es imposible ganar una guerra sin tener algunas bajas.